ROMOSINUANO (Romo) La población estimada en 1999 fue de 2014. El ganado Romosinuano
deriva su nombre de la ausencia de cuernos (romo) y del lugar de origen, Valle
del río Sinú, Costa Norte de Colombia. El Romo es la base genética criolla de la raza sintética Velásquez.
Es de tamaño mediano y cuerpo cilíndrico, pelaje amarillo claro (bayo) o rojo
cereza (araguato) uniforme y/o manchado (pataconeado); una pequeña proporción
posee cabeza negra (hosco); las mucosas son claras o negras; piel delgada con
pelo escaso, corto y brillante; cola corta y de escasa borla. Sobresale por su fertilidad, longevidad,
mansedumbre, producción de carne de alta calidad y por su habilidad
combinatoria con el Cebú. Por su excelente fertilidad, producción y calidad de
carne es la raza criolla colombiana más apetecida en el exterior; la segunda
población más numerosa se encuentra en Venezuela; igualmente, existe una
población importante en Estados Unidos, en dónde se adelantan investigaciones referidas
con su fertilidad y calidad de carne.
Apariencia general
El rasgo más típico es la ausencia de cuernos. El color de la capa va de
amarillo claro (bayo) a rojo encendido (castaño oscuro o cereza); también
existen animales hoscos: bayos o castaños con cabeza y
extremidades negras. El color de la capa es uniforme, pero algunos animales
presentan manchas pequeñas circulares de color más intenso, esparcidas en todo
el cuerpo y que le dan al animal un aspecto moteado, "pataconeado",
como de tela estampada. Según el profesor J. C. Bonsma, citado por Pinzón
(1981): "El moteado o estrellas de melanina o "pataconeado"
sobre la piel es un indicador de alta vascularidad y buena salud. Esas estrellas
son el resultado de una irrigación sanguínea muy eficiente".
Las mucosas y la
piel son, en general, de tonos claros, pero en los hoscos estas son de color
negro. La piel es gruesa y bien adherida, con escaso pelo, corto, brillante y
grasoso. El Romo es de talla mediana y cuerpo cilíndrico; la raíz de la cola es
descarnada, de inserción alta y escasa borla (Hernández, 1976b; Rincón, 1991).
En la Tabla 1
se presentan los promedios no ponderados de pesos y medidas corporales de
animales de cuatro (4) años de edad.
Características fisiológicas:
La característica fisiológica más sobresaliente del Romo es su
adaptación al trópico, adaptación traducida en excelentes índices de
fertilidad, supervivencia o longevidad; igualmente, sobresale por su
rusticidad, habilidad combinatoria y producción de heterosis, especialmente con
Cebú.
El sobresaliente comportamiento reproductivo que ésta raza exhibe, no
solo en las condiciones del Sinú sino en otras regiones más inhóspitas del
país, ha sido reportado por diferentes autores. En 1940, Escobar, citado por
Pinzón (1981), encontró, en el Sinú, que el 79 % de las vacas entraban en celo
antes de los 60 días posparto y el 92 % antes de los 69 días;
posteriormente, Hernández (1970), en el
C.I. Turipaná, reportó un promedio de 373.6 días de intervalo entre partos, con
54.3 % de ellos inferiores a 365 días. Según Hernández (1981), la longevidad y
fertilidad del ganado Romo compensan el aparente retardo en su desarrollo, ya
que es
común encontrar vacas de 15 ó más años de edad con 12 ó más partos, lo
que es más económico que tener vacas de mayor velocidad de crecimiento, pero
con menor número de crías en su vida productiva.
El Romo es
tolerante al calor y humedad excesivas del trópico, así como a otras
contingencias desfavorables: excesiva presencia de parásitos externos e
internos, plagas y enfermedades. Un aspecto importante de su adaptación a zonas
húmedas es la calidad de las pezuñas, que lo habilitan para soportar el fango
de las inundaciones periódicas en el
Valle del Sinú
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